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Extremadura

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Oye mi canto: ¡el gazpacho!

Extremadura, comunidad autónoma formada por las dos provincias españolas de mayor extensión, Cáceres y Badajoz. Está situada en el oeste de España, limita al norte con Castilla y León, al este con Castilla-La Mancha, al sur con Andalucía y al oeste con Portugal. Tiene una superficie de 41.602 km2. Su nombre hace referencia a la situación de tierras extremas y fronterizas que irían conquistando y repoblando los castellano-leoneses a partir del siglo XI, utilizándolas sobre todo como zona de pastoreo trashumante.

Territorio y recursos

Las principales unidades del relieve son: el sistema Central al norte, la prolongación de los montes de Toledo en el centro, sierra Morena al sur y una amplia penillanura que ocupa toda la zona central y que es la parte más representativa y conocida del paisaje extremeño.

La sierra de Gata y el sector más occidental de la sierra de Gredos son las unidades del sistema Central que se encuentran en la parte septentrional de Extremadura, con alturas superiores a los 2.000 m. Las rocas que predominan son las cristalinas y pertenecen a la edad paleozoica. Son montañas con numerosas gargantas, como la de Jaranda, y con puertos como el de Béjar o el de Tornavacas. Los valles y depresiones más importantes son las Hurdes, el valle de Ambroz, el del Jerte, el del Tiétar y La Vera.

Al este de la extensa penillanura que va desde Trujillo hasta Cáceres se alzan Las Villuercas (1.601 m), el macizo más elevado de los montes de Toledo en Extremadura. Tiene elevados picachos de cuarcitas que alcanzan los 1.300 m de altitud y valles encajados llamados 'gavias' que se abren hacia los ríos Tajo o Guadiana. Aquí se alzan las sierras de Miravete, las Corchuelas y Cañaveral, al sur del Tajo, y las sierras de Montánchez y San Pedro, al norte del Guadiana.

Las tierras llanas y las vegas al sur del Guadiana son las zonas agrícolas más importantes: la Serena, Campo de Castuera, Vegas Altas, Tierra de Barros, Llanos de Olivenza y Vegas Bajas.

El extremo occidental de sierra Morena constituye la zona montañosa del sur extremeño. La sierra de los Caballeros presenta la mayor altura en Tentudía (1.104 m). Los afluentes del Guadiana y pequeños arroyos erosionan el paisaje y cortan valles que descienden hacia el campo de Zafra y los llanos de Llerena.

Clima

El clima es de tipo mediterráneo con rasgos continentales, pero suavizado por la influencia oceánica que alcanza estas tierras desde la costa atlántica. Los veranos son muy calurosos y secos, con una temperatura de más de 25  ºC de promedio, y los inviernos son suaves, con un promedio de unos 6 ºC en enero.

Las precipitaciones oscilan entre los 400 y los 600 mm anuales, siendo las regiones más secas la Tierra de Barros y las Vegas del Guadiana. Las abundantes precipitaciones en invierno y los veranos secos originan que el régimen de los ríos sea de fuertes contrastes, y pasa así de cauces secos a inundaciones.

Hidrografía

Los cauces del río Tajo en Cáceres y del río Guadiana en Badajoz están regulados por una gran cantidad de embalses y pantanos. En el Tajo se ha construido el embalse de Alcántara, con más de 3.160 hm3, y entre sus afluentes encontramos los de Borbollón, Gabriel y Galán y Rosarito. En el Guadiana hay siete embalses: los de Cíjara, García de Sola, Orellana, Zújar, Montijo, Alange y el de La Serena, con una capacidad de 3.232 hm3.

Flora y fauna

La vegetación predominante es de encinas y alcornoques, que forman dehesas. Cuando éstos desaparecen ocupa el territorio una vegetación xerófila de brezos, jaras, retamas y tomillos. El paisaje de las montañas presenta pisos de vegetación distinta según las diferencias climáticas en altura, y de la base a la cima se pueden encontrar encinas, alcornoques, quejigos, castaños, robles y, en las mayores alturas, prados.

La fauna es muy variada, aunque muchas de sus especies están amenazadas. Hay lobos, linces, águilas imperiales, buitres negros y densas manadas de grandes mamíferos como ciervos, corzos, jabalíes, cabras montesas, muflones o gamos.

Recursos naturales

Los bosques de encinas, alcornoques y robles constituyen elementos esenciales de la riqueza extremeña, con una extensión de 1.335.000 ha. También destacan los pinares y los eucaliptus.

Economía

La principal actividad económica es la agricultura y sus elementos básicos son las dehesas, las tierras de regadío, el olivar, el viñedo, los cereales en las tierras de secano y la explotación forestal. Estas actividades emplean al 30% de la población activa extremeña. La economía tradicional estaba basada en la explotación ganadera, con grandes rebaños ovinos, vacunos y porcinos que pastaban en las dehesas, y también en la producción de cereales: trigo, cebada y centeno. El predominio de la gran propiedad y la abundancia de jornaleros ha sido la característica fundamental del campo extremeño, vinculada a la explotación forestal y ganadera.

El Plan Badajoz, iniciado en 1953, promovió una política estatal de colonización y extensión del regadío mediante la construcción de numerosas presas y embalses en los cauces de los ríos Tajo y Guadiana y sus afluentes. La provincia de Badajoz cuenta con 111.000 ha de tierras de regadío y la de Cáceres con 96.000 ha aproximadamente.

La Junta de Extremadura, que gobierna esta comunidad, ha promulgado la Ley de La Dehesa (1986) a fin de mejorar la estructura agraria, impulsar su aprovechamiento integral y ayudar a su rentabilidad económica.

Las zonas montañosas extremeñas y sus vegas son lugares de predominio del minifundio, con gran variedad de productos agrícolas: olivo, vid, hortalizas, tabaco, fresas, cerezas y pimentón, entre otros.

La industrialización y comercialización de los productos agrarios ha contribuido a una notable mejora de la renta y de la calidad de vida en las zonas de regadío, que son muy superiores a las que tienen los extremeños que trabajan en las tierras de secano.

Comunicaciones y comercio

Las vías de comunicación extremeñas actuales siguen en su mayoría el trazado de los antiguos ejes viarios. La carretera nacional 630 coincide con la ruta de la Plata, que unía el norte y el sur peninsular, de Asturias a Andalucía y de León a Extremadura, y en ella se localizan Plasencia, Cáceres y Mérida, entre otros núcleos urbanos. La carretera nacional V permite la conexión con Madrid y Lisboa, y en ella se encuentran las ciudades de Navalmoral de la Mata, Trujillo, Mérida y Badajoz.

La red de carreteras principales, y también las secundarias y comarcales, han sido muy importantes para el desarrollo económico de todas las ciudades que se localizan a lo largo de su trazado, concentrando en ellas la industria regional y los servicios. Las inversiones en infraestructuras, a partir de la década de 1980, no han paliado el deficiente sistema de comunicaciones, lo que ha dificultado el desarrollo industrial y comercial, que básicamente se reduce al ámbito regional y a Portugal.

Población

La población de Extremadura (1994) es de 1.093.942 habitantes; menos de un 3% de la población total española, y más de la mitad de ellos (670.783 habitantes) viven en la provincia de Badajoz. Su densidad es de 26 hab/km2 y está entre las zonas más despobladas de España. La emigración hacia Cataluña, Madrid, el País Vasco, Asturias y hacia Europa se intensificó en la década de 1970. También se produjo un éxodo desde el campo a las dos capitales de provincia y hacia los núcleos urbanos más activos económicamente. La emigración de la población joven, en edad de tener hijos, agravó la situación demográfica al reducirse el número de nacimientos. Esta tendencia se ha invertido a partir de la década de 1980, con el regreso de gran parte de los que emigraron al extranjero. Las dos capitales provinciales, Badajoz y Cáceres, son los núcleos urbanos más poblados, seguidos de Mérida y Plasencia.

División administrativa y principales villas y ciudades

La comunidad extremeña está formada por dos provincias que mantienen una fuerte personalidad. Las ciudades más importantes de Badajoz son Badajoz, Mérida, Don Benito, Almendralejo y Villanueva de la Serena; están más pobladas que las cacereñas, de entre las que destacan Cáceres, Plasencia, Navalmoral de la Mata, Coria, Trujillo y Valencia de Alcántara.

Instituciones de gobierno

El 25 de febrero de 1983 accedió a ser comunidad autónoma por la vía del artículo 143 de la Constitución. El gobierno autónomo, denominado Junta de Extremadura, y la asamblea legislativa tienen su sede en Mérida. La bandera está formada por tres barras horizontales: verde, blanca y negra.

Manifestaciones culturales y artísticas

La Universidad cuenta con una sede principal en Cáceres y otra en Badajoz. Mérida, la antigua Augusta Emérita, conserva numerosos restos arquitectónicos de la época en que fue capital de la Lusitania romana y desde 1986 con el Museo Nacional de Arte Romano, construido por el arquitecto Rafael Moneo. La ciudad de Cáceres fue declarada en 1968 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ya que posee uno de los conjuntos urbanos de la edad media y del renacimiento más completos del mundo. Otras ciudades, como Trujillo o Medellín, recuerdan también que de estas tierras partieron muchos de los conquistadores de América.

A lo largo de todo el año se suceden diferentes actividades culturales; el Festival de Teatro Clásico en el teatro romano de Mérida; el dedicado a los autores del siglo de oro en Alcántara y el Festival de Teatro y Ballet en el Barrio Monumental de Cáceres. El Día de Extremadura se conmemora el 8 de septiembre y se celebran rodeos, exhibiciones hípicas y ferias ganaderas.

Literatura

Extremadura tiene una personalidad artística y cultural que desde siempre ha llamado la atención. El historiador Apiano recogió en sus escritos los cantos épicos con los que las tropas de Viriato se animaban al combate, y Deciano, en el siglo I d.C., reunió actas, epístolas y tratados.

De después de la invasión islámica se conservan algunas reliquias mozárabes, como la lápida poética del obispo Daniel (c. 1000). Durante el periodo árabe, Badajoz tuvo un gran esplendor en tratados de historia, medicina y poesías líricas, y entre los escritores pacenses del momento se encontraban Jonás ben Abdalos (siglo X), Almuffar Said ben Aftas (?-1063) y el príncipe, poeta y creador de una gran biblioteca, al-Qabturnuh y su hermano, Abu l'Hasan.

El marqués de Santillana en su carta al condestable de Portugal destaca la poesía trovadoresca extremeña y con el siglo XV se produce el apogeo cultural de Guadalupe y Plasencia que conduce al renacimiento, momento cumbre de las letras en Extremadura. Entre el largo elenco de nombres que hay que recordar basten el místico Pedro de Alcántara, el humanista Arias Montano, el lingüista Francisco Sánchez de Brozas, el dramaturgo Bartolomé Torres Naharro y los cronistas Luis Zúñiga y Ávila, y Cristóbal de Mesa. El siglo XVIII está representado por Meléndez Valdés, y el romanticismo por José de Espronceda y Carolina Coronado, ambos de Almendralejo.

Pero es el costumbrismo del siglo XIX el que mejor ha profundizado en el espíritu historicista y rural extremeño con un lenguaje literario que resalta los rasgos regionales. Entre los autores más destacados de este género se encuentran José María Gabriel y Galán, que aunque nació en la provincia de Salamanca vivió casi toda su vida en Extremadura, Antonio Reyes Huerta, y el considerado el poeta extremeño por excelencia, Luis Chamizo (Guareña, 1899-1944), cuya obra El miajón de los cartúos. Rapsodias extremeñas (1921) es la cumbre de la poesía regional extremeña.

Otros escritores extremeños que deben destacarse son el novelista Felipe Trigo, que aunque vivió casi toda su vida en Madrid, nació en Villanueva de la Serena (Badajoz), el poeta y crítico literario José María Valverde (Valencia de Alcántara, Cáceres, 1926- ), Félix Grande (Mérida, Badajoz, 1937- ), José Antonio Gabriel y Galán (Plasencia, Cáceres, 1940-1993), Víctor Chamorro (Monroy, Cáceres, 1939- ), Adelaida García Morales (Badajoz, 1945- ) y Luis Landero (Alburquerque, Badajoz, 1948- ).

Gastronomía

Su gastronomía es variada y cabe destacar la menestra de cardillo y borraja, el gratinado de ajo porro, las perdices estofadas al queso de La Serena, el cocido extremeño y las migas. El cerdo ibérico es el manjar más conocido y apreciado. Sus productos más destacados son los jamones ibéricos, destinados a la exportación. También cabe mencionar la carne de vacuno, el cordero merino, los quesos artesanos de Casar, La Serena y Los Ibores, las cerezas del Jerte y los vinos de Tierra de Barros.

Historia

Extremadura conserva restos monumentales y artísticos que reflejan la gran variedad de pueblos y culturas que desde la prehistoria han habitado en estas tierras. Se encuentran huellas de su prehistoria en la cueva de Maltravieso (Cáceres), con representaciones de manos similares a las del arte rupestre de la zona franco cantábrica, y también en las cuevas de Zarza de Alange, en el risco de San Blas, o en las de Arroyo de San Serván, en las que las pinturas son de tipo esquemático, características del área mediterránea. Entre los numerosos monumentos megalíticos conservados cabe destacar los dólmenes de Valencia de Alcántara, el de Lácara, la cámara funeraria de Granja del Toriñuelo y los restos cercanos a Jerez de los Caballeros.

El contacto con las culturas mediterráneas se demuestra con hallazgos como el tesoro de Aliseda, de los siglos VII-VI a.C., que es una valiosa muestra de arte posiblemente fenicio, o las monedas y vasijas griegas encontradas en Medellín y Cáceres. Los cartagineses controlaron la zona después de enfrentarse a los pueblos que allí vivían y siglos después, en época de Aníbal (siglos III-II a.C.) el dominio púnico en este territorio fue casi total, por lo que lucharon junto a los cartagineses contra Roma. La romanización de Extremadura, integrada en la Lusitania y la Bética, fue muy intensa, como refleja su abundante legado monumental. Las calzadas romanas permitieron que los musulmanes se adentraran por estas tierras en las que encontraron poca resistencia. Si Mérida había sido la ciudad más importante de la época romana, será Badajoz la que cobre mayor relevancia en los siglos de dominación musulmana. Extremadura se convertiría en la tierra fronteriza entre dos mundos, el cristiano y el árabe y en esta 'tierra de extremos' se alzaron murallas, alcazabas, castillos y fortificaciones. Las órdenes militares (los templarios, la orden de Alcántara, la de Santiago) desempeñaron un papel muy destacado en la Reconquista y posterior repoblación, cuando Extremadura se incorpore al reino de Castilla y León.

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