Eneik.net

Año 2000

Volver
Oye mi canto: ¡el gazpacho!

26/07/2000 Diario HOY

FTT-UGT reclama mayor vigilancia para impedir los asentamientos incontrolados de temporeros.
Juan Ogayar apela a los empresarios para que no contraten niños.
redacción badajoz

El secretario regional de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT [FTT-UGT], Juan Ogayar, reclamaba ayer una mayor colaboración de las administraciones para erradicar los asentamientos de los temporeros que llegan de Portugal para trabajar en la recogida del tomate. Al tiempo, apelaba a la responsabilidad de los cultivadores para que no empleasen mano de obra infantil.
El dirigente sindical se dirigió especialmente al delegado del Gobierno, Oscar Baselga, para que la administración central colabore con Cruz Roja, con los sindicatos y con las demás administraciones en la vigilancia de las normas de los campamentos de los jornaleros para "evitar que se instalen debajo de los puentes cuando hay lugares habilitados específicamente para los trabajadores y sus familias".
En ese sentido, reclamaba la intervención de la Guardia Civil con para hacer cumplir las normas y no se acampen fuera de los recintos creados al efecto. Según Ogayar, en los campamentos de Montijo y Novelda existen plazas suficientes para acoger a los jornaleros y sus familias.
La Consejería de Bienestar Social, señaló, ha realizado un gran esfuerzo para que se consiga una habitabilidad adecuada en dichos lugares de acogida, pero cree que "los esfuerzos son insuficientes" y se que deberían ampliar los campamentos colocándolos en Gévora y en la zona de Talavera la Real.

Vigilancia sindical
Ogayar quiso recordar a los trabajadores, a los empresarios y a las administraciones cuáles son sus derechos y obligaciones para que la campaña del tomate tenga un buen rendimiento, siempre con respeto de los acuerdos con los jornaleros.
Advertía, por otro lado, que los sindicatos vigilarán para que se cumpla la jornada de 39 horas de trabajo semanales distribuidas a razón de 6 horas y 30 minutos diarios entre lunes y sábado. También se ocuparán de que el jornal no sea inferior 4.548 pesetas.
Por parte de FTT-UGT se realizarán inspecciones para asegurarse de que los niños se queden en el campamento donde se les proporciona desayuno y comida y que no acudan al campo a trabajar.
El dirigente sindical espera que este año no se repita lo sucedido en la campaña del 99 en la que se encontró a dos menores de 16 años trabajando. Esta práctica, señaló, "perjudica seriamente la imagen de la campaña que se realiza en Extremadura".
En ese sentido, advertía que si encuentran algún caso de estas características lo denunciarán inmediatamente. El pasado año, recordó, se multó a los empresarios con 500.000 pesetas por cada niño encontrado.
Adelantándose a los argumentos que suelen esgrimir los cultivadores, Ogayar quiso dejar constancia de que UGT tiene una amplia bolsa de trabajadores extremeños dispuestos a participar en la campaña del tomate. De esta manera, "los empresarios no podrán decir que existen problemas para encontrar jornaleros". También señaló que se espera recoger 1.200.000 toneladas de tomates en esta campaña del año 2000.

La campaña del tomate moverá este verano alrededor de 20.000 millones de pesetas
Comienza la campaña que no tendrá cifras récords por las lluvias de primavera
juan soriano - mérida

Esta semana se inicia en Extremadura la campaña del tomate, el cultivo que más dinero y más mano de obra genera en la Región, tanto en el campo como en la industria. Es el producto estrella, y supone más del 50% de las exportaciones extremeñas. Sin embargo, y también al igual que cada año, la recogida del tomate llega con problemas. A pesar de que se preveía una cosecha histórica, las lluvias de mayo dificultaron la primera siembra, y han obligado a los agricultores a rebajar las expectativas y a temer por el futuro. Para el sector industrial, por contra, la producción está asegurada, y el principal problema es la reducción de las ayudas a la transformación.
La campaña del tomate está a punto de iniciarse. Se espera que a finales de la próxima semana, hacia el 27 de julio, pueda empezar la recolecta del tomate en las vegas del Guadiana. Esta campaña genera cada año más de 20.000 millones de pesetas sumando recolección, transporte, transformación, talleres... Tan sólo en lo tocante a la mano de obra directa, se pagan unas 5.000 pesetas por los 15.000 jornales diarios, lo que supone alcanzar en los dos meses de campaña una cantidad de 4.500 millones de pesetas.
En cuanto al empleo generado, las 17.000 hectáreas sembradas a ambos lados del Guadiana dan trabajo a 27.000 extremeños entre los trabajadores de las diez grandes fábricas de la Región, transportistas y agricultores.
Aún así, la mano de obra es insuficiente, por lo que cada año se hace necesaria la presencia de temporeros portugueses. Para este año se espera la llegada de unos 500, que tendrán alojamiento junto a sus familias en los campos de Puebla de la Calzada y Novelda, acondicionados por la Consejería de Trabajo.
La campaña del tomate, por ser la más importante de Extremadura, genera siempre controversias y multitud de problemas entre los diversos sectores que ven sus intereses en juego.

Vigilancia sindical
Si el año pasado la polémica se centró en la contratación de menores por parte de algunos empresarios, este año el principal escollo para una buena campaña lo aporta la meteorología. En un principio se esperaba establecer una cifra récord en la producción, superando incluso el millón de toneladas. Pero las lluvias de mayo se encargaron de estropear las buenas expectativas. Según explican las asociaciones agrarias, hubo que volver a sembrar algunas tierras, e incluso algunos desistieron en su empeño ante las pocas perspectivas de éxito del tomate.
Por todo ello, Lorenzo Ramos, secretario general de UPA-Extremadura, considera que "es impensable llegar al millón de toneladas", y ofrece la cifra de 750.000 toneladas. Luis Cortés, responsable de IR-COAG, también apuesta por una cantidad inferior a lo esperado, y estima las pérdidas en unos 200 millones de kilos.
Pero si la primera siembra, que se antojaba espectacular, ha quedado mermada por las lluvias torrenciales, la segunda y tercera cosechas se presentan con grandes posibilidades de éxito. Nicolás Sánchez Barbero, presidente de ASAJA Badajoz, espera que la segunda cosecha palie los malos resultados de la primera. Para ello, de todas formas habrá que esperar a que agosto no sea un mes muy caluroso y a que las primeras lluvias de septiembre no ataquen al tomate.
En todo caso, según afirman los representantes de los agricultores, la segunda cosecha será menos rica que la primera, ya que el tomate ha madurado antes y el peso de la producción será por tanto menor.

Reducción de las ayudas
La patronal del sector, por su parte, se muestra segura de que la campaña se desarrollará sin mayores problemas, y espera que la producción no se vea tan reducida como afirman los agricultores. "Se ha contratado un millón de toneladas, y esperamos una merma del 10% debido a que hay terrenos que no se sembraron", explica Juan José Amézaga, portavoz del sector industrial y miembro de la junta directiva de AGRUCON, que agrupa a la mayoría de los productores del país.
Para los empresarios, sin embargo, el principal problema son las negociaciones que se están llevando a cabo en Bruselas. La amenaza de una reducción de las ayudas a la transformación preocupa a la industria, que perdería unos ingresos importantes.

eneik@hotmail.com